22 jul. 2010

Tema 9. Personalidad de Jesús

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Tema 9. Personalidad de Jesús
Personalidad de Jesús

¿Cómo era Jesús?

El nombre de Jesucristo proviene de la unión de Jesús que quiere decir salvador y de Cristo que significa Mesías o Ungido. Los hebreos ungían a los reyes y a los sacerdotes, con eso significaban su consagración a Dios. Los profetas anunciaron a un Mesías que salvaría al pueblo, los liberaría de la dominación extranjera y serviría de intercesor entre ellos y Dios. Estaría adornando de virtudes para gobernar, como justicia, equidad, humildad, y mansedumbre, interesándose por los pobres, los huérfanos, las viudas y los necesitados. Todo eso corresponde perfectamente a Jesucristo.

Sabemos de Jesús por los escritos del Nuevo Testamento: Los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas, y Juan; por las epístolas de Pablo, Pedro, Santiago, Juan y Judas Tadeo. Además, por historiadores del siglo II, como Flavio Josefo (Antigüedades Judaicas) Plinio el Joven (Cartas), Tácito (Anales), Suetonio (Vida), y Adriano (Apología I, citado por San Justino). Ambos tipos de fuentes nos dan múltiples datos acerca de Jesús.

 Jesús vivió su infancia en Nazaret y fue un artesano (griego tékton) que trabajaba como un carpintero y hacía arados y yugos para la labranza, así como otros trabajos requeridos en aquel tiempo que ahora ya no hacen los carpinteros modernos. Su oficio le permitiría cierta autonomía económica.

En el pueblo judío se valoraba mucho casarse y tener hijos. Sin embargo, Jesús nunca se casó ni tuvo hijos, al igual que su primo Juan Bautista. Debió asistir a la escuela anexa a la sinagoga de Nazaret, pero no fue discípulo de ningún renombrado maestro. Por eso el Evangelio de San Juan nos trae un episodio de la vida de Jesús:
Los judíos, admirados, decían: «¿Cómo conoce las Escrituras sin haber estudiado?». Jesús les respondió: «Mi enseñanza no es mía sino de aquel que me envió.  (Jn 7, 15-16).

La misión salvadora de Jesús

Lo principal en la vida de Jesús consisitió en cumplir la misión salvadora que su Padre le encargó para eso vino al mundo y para eso vivió predicando, murió en la cruz y resucitó glorioso. La mayor parte del tiempo llevó una vida oculta; cuando tenia cerca de treinta años comenzó su vida pública. Pronto hizo discípulos, escogió a sus apóstoles y fue seguido por las multitudes. La gente sintió la salvación en la presencia, las palabras y los hechos de aquel hombre dinámico y abierto, que hablaba de cosas nunca oídas y que causaban la admiración de todos:
Su manera de enseñar impresionaba mucho a la gente, porque hablaba como quien tiene autoridad, y no como los maestros de la Ley.  (Mc. 1, 22)
 Al irse Jesús de allí, volvió a su tierra, y sus discípulos se fueron con él. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga y mucha gente lo escuchaba con estupor. Se preguntaban: «¿De dónde le viene todo esto? ¿Y qué pensar de la sabiduría que ha recibido, con esos milagros que salen de sus manos? Pero no es más que el carpintero, el hijo de María; es un hermano de Santiago, de Joset, de Judas y Simón. ¿Y sus hermanas no están aquí entre nosotros?». (Mc. 6, 1-3)
 y, en el colmo de la admiración, decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».  (Mc. 7, 37)
 Comienzo de la Vida Pública de Cristo

Jesús predicó el Reino de Dios, que básicamente consiste en restablecer las relaciones entre Dios y los hombres, renovando también las relaciones entre los hombres. Se trata de un Reino de justicia y de amor. Estas son sus características:
  • La entrada al Reino consiste en la aceptación de la persona de Jesús y sus enseñanzas.
  • El Reino llega gratuitamente y no es algo que el hombre pueda merecer.
  • La conversión es la condición y a la vez fruto de la entrada del Reino.
  • El Reino de Dios llega para todos, preferentemente para los pobres y humildes.
Jesús nos ofrece una nueva imagen de Dios, no como juez que dictamina con justicia absoluta, sino que nos describe a un Padre que entrega a cada hombre su amor incondicionado. El centro del Mensaje de Jesús es que Dios es nuestro Padre y es muy bueno.


Jesús utilizó parábolas como el modo ordinario para enseñar, reflejando el ambiente de su tierra y las cosas ordinarias de la vida. Así la gente podía interpretarlas y entender su Mensaje si tenía buena voluntad. Una de las parábolas más dramáticas es la llamada El hijo prodigo (Lc 15, 11-32), que muestra la infinita bondad de Dios.


En la vida del hombre, las comidas resultan importantes para las relaciones entre los hombres. Las comidas de Jesús fueron significativas, pues comía con gente de toda categoría, con pobres, publicanos y prostitutas, incluso con algunos considerados en ese tiempo como pecadores. Habló del banquete del Reino celestial y fue una cena donde se despidió de sus discípulos e instauró la Eucaristía.



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